Viajamos
17.00€ IVA inc.
Una familia con tres hijos emprende un viaje en coche cargado de comida y objetos. Durante el camino irán encontrándose con personas que necesitan ayuda y, poco a poco, descubrirán que compartir lo que tenemos puede transformar por completo un viaje.
Viajamos, de Olga Cercós e ilustrado por Robert García, es un álbum sobre generosidad, solidaridad, empatía y ayuda a los demás, contado a través de una aventura familiar sencilla y cercana.
Además, forma parte de la colección Carambuco Cuentos LSE e incluye acceso a un audiovisual con la narración en Lengua de Signos Española y voz en off, ampliando las posibilidades de disfrutar de la historia de una manera más accesible e inclusiva.
Descripción
Viajamos
Una familia con tres hijos se pone en marcha en un coche cargado de comida, objetos y todo lo necesario para el viaje. Parece que tienen por delante una aventura familiar más, pero el recorrido empezará a cambiar cuando encuentren a diferentes personas que necesitan ayuda.
En cada parada tendrán que decidir qué hacer con aquello que llevan y descubrirán que compartir puede ser mucho más importante que conservarlo todo para ellos. Viajamos, escrito por Olga Cercós e ilustrado por Robert García, convierte un trayecto en coche en una historia sobre generosidad, solidaridad y la capacidad de mirar más allá de nuestras propias necesidades.
Un viaje que cambia por el camino
Cuando emprendemos un viaje solemos pensar en el destino: dónde vamos, cuánto tardaremos o qué haremos cuando lleguemos. Sin embargo, en este cuento lo verdaderamente importante ocurre durante el recorrido.
La familia protagonista se va encontrando con situaciones inesperadas que modifican sus planes y les obligan a detenerse. Cada encuentro les ofrece la oportunidad de observar qué necesita otra persona y decidir si quieren implicarse.
Compartir cuando tenemos algo que ofrecer
El coche está cargado de comida y objetos, y esos recursos adquieren un nuevo sentido cuando aparecen personas que los necesitan.
La historia permite acercarse a la generosidad desde acciones concretas. Compartir no se presenta como una idea abstracta, sino como una decisión que aparece cuando observamos una necesidad y descubrimos que podemos hacer algo para ayudar.
Mirar más allá de nosotros mismos
Durante la infancia resulta natural poner el foco en nuestras propias necesidades. Poco a poco vamos desarrollando la capacidad de comprender que otras personas también tienen deseos, dificultades y emociones.
Viajamos puede ayudar a acompañar ese proceso porque muestra a una familia que aprende a mirar lo que ocurre alrededor. No basta con tener cosas; también podemos preguntarnos qué uso queremos darles y cómo pueden beneficiar a alguien más.
La generosidad no consiste únicamente en dar objetos
Aunque la historia gira en torno a aquello que la familia transporta en el coche, compartir puede adoptar muchas formas.
Podemos ofrecer tiempo, atención, ayuda, compañía o conocimientos. Después de la lectura, el cuento puede servir para ampliar la conversación y descubrir cuántas maneras diferentes existen de ser generosos en la vida cotidiana.
Ayudar sin esperar algo a cambio
Una de las ideas que podemos explorar a partir del cuento es la diferencia entre ayudar porque esperamos una recompensa y hacerlo porque hemos comprendido que otra persona lo necesita.
Los niños pueden reflexionar sobre pequeñas situaciones conocidas: prestar un juguete, ayudar a recoger, compartir materiales o acompañar a alguien que está solo. Son acciones sencillas que permiten trasladar el mensaje del cuento a su propio entorno.
Empatía en situaciones cotidianas
Para ayudar primero necesitamos detectar que alguien puede estar necesitando algo. Esa capacidad de observar y preguntarnos cómo se siente otra persona está estrechamente relacionada con la empatía.
El viaje de la familia ofrece diferentes oportunidades para desarrollar esa mirada. Cada encuentro puede convertirse en una pregunta: ¿qué está pasando?, ¿qué necesita esta persona?, ¿podemos hacer algo?
Una familia que aprende junta
Los protagonistas no viven el viaje de manera individual. Son una familia y las decisiones que toman afectan al grupo.
Esto permite hablar también sobre valores familiares. Los niños aprenden mucho observando qué hacen los adultos cuando encuentran a alguien que necesita ayuda, cómo hablan sobre las necesidades ajenas y qué importancia conceden a compartir.
Lo que tenemos también puede circular
Durante la infancia podemos desarrollar un fuerte sentimiento de posesión hacia nuestros objetos. Decir «es mío» forma parte de un proceso normal de construcción de autonomía y límites.
Aprender a compartir no significa obligar a renunciar constantemente a aquello que nos pertenece. Significa descubrir que, en determinadas situaciones, podemos decidir ofrecer algo porque comprendemos que puede ser útil para otra persona.
Generosidad con límites
Educar en generosidad tampoco significa enseñar que debemos entregar siempre todo aquello que nos pidan. Los niños también necesitan aprender a proteger sus pertenencias, sus necesidades y sus propios límites.
Por eso el cuento puede utilizarse para diferenciar entre compartir por decisión propia y sentirnos obligados a hacerlo. La generosidad tiene más sentido cuando nace de la comprensión y no de la presión.
Un cuento sobre solidaridad
La solidaridad aparece cuando dejamos de mirar únicamente nuestra situación y reconocemos que formamos parte de una comunidad.
En Viajamos, los protagonistas descubren durante el camino que pueden utilizar aquello que tienen para mejorar la situación de quienes encuentran. Esa idea permite introducir desde edades tempranas una forma sencilla de comprender la responsabilidad compartida.
Ayudar también nos transforma
Cuando ayudamos a alguien no cambia únicamente la persona que recibe esa ayuda. Nosotros también podemos aprender algo durante el proceso.
La familia inicia el viaje con una determinada manera de entender aquello que lleva consigo y termina descubriendo el valor de compartir. El recorrido se convierte así en una experiencia de crecimiento para todos.
Las pequeñas acciones cuentan
Los niños pueden sentir que determinados problemas son demasiado grandes para poder hacer algo al respecto. Sin embargo, la historia permite mostrar que muchas formas de ayuda comienzan con acciones pequeñas.
Compartir comida, ofrecer un objeto o detenernos para atender a alguien puede parecer sencillo, pero puede resultar muy importante para la persona que lo necesita.
Una oportunidad para hablar de necesidades
El cuento también puede ayudar a introducir la diferencia entre aquello que queremos y aquello que realmente necesitamos.
Durante el viaje, determinados objetos adquieren valor porque responden a una necesidad concreta. Preguntarnos por qué una persona necesita algo puede desarrollar una comprensión más profunda que limitarse a decir que debemos compartir.
¿Qué llevaríamos nosotros?
Una actividad sencilla después de la lectura puede consistir en imaginar nuestro propio viaje. ¿Qué meteríamos en el coche? ¿Qué sería imprescindible? ¿Qué podríamos compartir si encontráramos a alguien que lo necesitara?
Estas preguntas trabajan comprensión, creatividad y capacidad de priorización, además de mantener la conversación conectada con el argumento.
Los viajes como oportunidad de conocer otras realidades
Movernos de un lugar a otro nos permite descubrir personas y circunstancias diferentes a las nuestras. Incluso dentro de un cuento, el viaje puede simbolizar esa apertura hacia lo desconocido.
Los protagonistas salen de su entorno habitual y empiezan a observar otras necesidades. Esa experiencia favorece una mirada más amplia sobre el mundo y sobre nuestra relación con quienes lo habitan.
Lengua de Signos Española
Viajamos pertenece a la colección Carambuco Cuentos, adaptada a Lengua de Signos Española.
El libro incorpora un enlace a un audiovisual con la narración del cuento en LSE y voz en off, lo que permite acceder a la historia desde diferentes formas de comunicación.
Una lectura más accesible
La accesibilidad no debería aparecer únicamente como un añadido excepcional. Poder disfrutar de un cuento mediante distintos canales amplía las posibilidades de participación.
La versión audiovisual signada convierte Viajamos en un recurso interesante para familias, centros educativos y bibliotecas que quieran incorporar materiales más inclusivos a sus lecturas.
Para niños sordos y oyentes
La presencia de la LSE permite que los niños sordos encuentren una forma de acceso vinculada a su lengua, mientras que los oyentes pueden descubrir que existen otras maneras de comunicarse.
Esta convivencia entre oralidad, imagen y lengua de signos contribuye a normalizar la diversidad comunicativa desde los primeros años.
Observar los signos
Ver el audiovisual después de leer el cuento puede convertirse en una experiencia complementaria. Los niños pueden identificar personajes, acciones o palabras conocidas y observar cómo se expresan mediante signos.
No es necesario plantearlo como una clase formal de LSE. El simple contacto con otra lengua ya puede despertar curiosidad y ampliar su comprensión de la diversidad.
Un cuento para Educación Infantil
Por temática y estructura, Viajamos funciona muy bien para hablar de valores en Infantil y primeros cursos de Primaria.
Generosidad, empatía, solidaridad y ayuda aparecen integradas dentro de una aventura, lo que facilita abordarlas sin convertir el cuento en una lista de normas sobre cómo debemos comportarnos.
Conversar sin imponer respuestas
Después de leer podemos preguntar qué habrían hecho ellos en cada situación. Es posible que aparezcan respuestas distintas y precisamente ahí está el interés.
Escuchar los argumentos permite comprender cómo están construyendo ideas sobre compartir, ayudar y cuidar a otras personas. El objetivo no tiene por qué ser conseguir una respuesta idéntica, sino favorecer el razonamiento.
Un viaje que termina enseñando algo importante
La familia comienza el trayecto con un coche lleno y va descubriendo que algunos de esos objetos pueden resultar mucho más valiosos cuando se comparten.
Viajamos es un álbum sobre aquello que sucede cuando prestamos atención a quienes encontramos en el camino. Una historia sencilla sobre solidaridad y generosidad que, además, amplía su propuesta mediante una adaptación a Lengua de Signos Española.
¿Por qué nos gusta?
- Trabaja generosidad y solidaridad desde situaciones concretas.
- Ayuda a desarrollar empatía y atención hacia las necesidades de otras personas.
- Permite hablar sobre compartir sin reducirlo a una obligación.
- Muestra cómo pequeñas acciones pueden ser importantes para los demás.
- Presenta a una familia que aprende y toma decisiones conjuntamente.
- Puede utilizarse para conversar sobre necesidades y deseos.
- Favorece reflexiones sobre ayuda, comunidad y responsabilidad.
- Está adaptado a Lengua de Signos Española.
- Incluye acceso a un audiovisual con narración en LSE y voz en off.
- Visibiliza diferentes formas de comunicación.
- Está escrito por Olga Cercós e ilustrado por Robert García.
- Especialmente indicado a partir de 4 años.
Ficha técnica
Título: Viajamos
Autora: Olga Cercós
Ilustrador: Robert García
Editorial: Carambuco Ediciones
Colección: Carambuco Cuentos LSE
Idioma: Castellano
Páginas: 36
Encuadernación: Tapa dura
Formato: 21 × 28 cm
Peso: 369 g
Año de publicación: 2025
Edad recomendada: A partir de 4 años
EAN / ISBN: 9788410252165
Materias
- Álbum ilustrado
- Lengua de Signos Española
- LSE
- Generosidad
- Solidaridad
- Empatía
- Compartir
- Ayuda
- Inclusión
- Accesibilidad
- Familia
- Viajes
- Valores
- Convivencia
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