Mi Gran Tesoro
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¿Cómo podemos defender lo que necesitamos sin quedarnos callados pero también sin hacer daño a los demás?
Mi gran tesoro, de Milena González e ilustrado por Lola Noguer, es un cuento para ayudar a los niños a descubrir la asertividad y la importancia de poner límites de manera clara y respetuosa.
Acompañando a María y con el poder de la tortuga, el león y el búho, aprenderán a diferenciar entre reaccionar con pasividad, hacerlo con agresividad o utilizar su propia voz para expresar sentimientos, pensamientos y necesidades.
Incluye preguntas para reflexionar, juegos y recomendaciones para adultos que permiten continuar trabajando lo aprendido después de la lectura.
Descripción
Mi gran tesoro
María tiene un gran tesoro.
Uno que necesita aprender a proteger mientras crece y se relaciona con otras personas.
Para conseguirlo contará con aquello que su mamá le ha enseñado y con tres aliados muy especiales: la tortuga, el león y el búho.
Mi gran tesoro, escrito por la psicóloga Milena González e ilustrado por Lola Noguer, es un cuento creado para enseñar a los niños una habilidad fundamental para sus relaciones: la asertividad.
Porque poner límites no significa atacar a los demás.
Pero respetar a los demás tampoco significa tener que callarnos.
Entre quedarse callado y atacar existe otra posibilidad
Cuando algo nos molesta, podemos reaccionar de maneras muy diferentes.
Podemos callarnos aunque no queramos.
Podemos explotar e intentar imponernos.
O podemos aprender progresivamente a expresar lo que pensamos, sentimos o necesitamos de una manera clara y respetuosa.
El cuento presenta precisamente estas tres formas de relacionarnos: pasividad, agresividad y asertividad.
Así, una idea que puede resultar abstracta para un niño se convierte en algo que puede reconocer y comprender a través de la historia.
La tortuga, el león y el búho
Los tres animales cumplen un papel importante en el aprendizaje de María.
A través de ellos, el cuento permite representar diferentes maneras de responder cuando nos encontramos ante una situación difícil.
La tortuga, el león y el búho ayudan a introducir visualmente la diferencia entre escondernos, atacar o encontrar una forma más equilibrada de expresarnos.
Esto ofrece además un lenguaje compartido que familias y profesionales pueden recuperar después de cerrar el libro.
Ante una nueva situación podemos preguntarnos:
¿Cómo estamos respondiendo esta vez?
Poner límites no es portarse mal
Para algunos niños puede resultar difícil decir que algo no les gusta.
Quizá tengan miedo de enfadar a otra persona, de dejar de gustarle o de generar un conflicto.
Por eso es importante aprender que expresar un límite de forma respetuosa no significa ser egoísta ni comportarse mal.
Podemos decir que no queremos algo.
Podemos explicar que una situación nos incomoda.
Podemos pedir que alguien pare.
Podemos expresar una opinión diferente.
La asertividad permite defender nuestro punto de vista sin olvidar que la persona que tenemos delante también merece respeto.
Ser respetuoso no significa aceptar todo
A menudo enseñamos a los niños la importancia de compartir, ayudar, ser amables y respetar a los demás.
Son aprendizajes fundamentales.
Pero necesitan ir acompañados de otro mensaje igualmente importante:
tú también mereces respeto.
Un niño no necesita aceptar cualquier situación para demostrar que es amable.
Aprender a reconocer sus propios límites forma parte también del desarrollo de relaciones saludables.
Nuestra voz también importa
Uno de los aspectos más interesantes de Mi gran tesoro es precisamente la importancia que concede a encontrar nuestra propia voz.
Una voz con la que expresar sentimientos.
Una voz para explicar pensamientos y opiniones.
Una voz capaz de decir qué necesitamos.
Y también una voz que pueda decir «no» cuando sea necesario.
No se trata de hablar más alto que los demás.
Se trata de aprender que aquello que pensamos y sentimos puede expresarse con claridad y respeto.
La diferencia entre ser firme y ser agresivo
Poner un límite puede ser firme sin ser agresivo.
Esta distinción es especialmente importante durante la infancia.
Podemos defender una necesidad sin insultar, amenazar o intentar hacer daño.
Del mismo modo, podemos escuchar el punto de vista de otra persona sin tener que renunciar automáticamente al nuestro.
La asertividad busca precisamente ese equilibrio: respetarme sin dejar de respetarte.
¿Qué ocurre cuando preferimos callarnos?
Evitar el conflicto puede parecer inicialmente la solución más sencilla.
Pero guardar continuamente aquello que nos molesta tampoco ayuda necesariamente a resolverlo.
Los niños necesitan aprender progresivamente a identificar cuándo algo les incomoda y encontrar formas adecuadas de expresarlo.
Para conseguirlo necesitan palabras, modelos y oportunidades para practicar.
Este cuento ofrece un contexto desde el que empezar a construir ese lenguaje.
Poner nombre a lo que sentimos
Para expresar un límite necesitamos empezar por comprender qué está ocurriendo dentro de nosotros.
¿Estoy enfadado?
¿Me siento incómodo?
¿Tengo miedo?
¿No quiero continuar jugando de esta manera?
¿Necesito espacio?
Reconocer nuestras emociones y necesidades facilita que podamos comunicarlas.
Por eso asertividad y educación emocional están estrechamente relacionadas en la propuesta del libro.
También podemos escuchar el límite de los demás
Aprender a poner nuestros propios límites es solo una parte del proceso.
La otra consiste en reconocer y respetar los de las demás personas.
Si podemos decir «no», los demás también pueden hacerlo.
Si queremos que escuchen cómo nos sentimos, necesitamos aprender progresivamente a escuchar cómo se sienten ellos.
La asertividad no busca conseguir siempre aquello que queremos.
Busca poder relacionarnos desde el respeto mutuo.
Un recurso para situaciones cotidianas
Los límites aparecen continuamente en la vida infantil.
Cuando alguien quiere coger algo que estamos utilizando.
Cuando un juego empieza a incomodarnos.
Cuando un compañero hace algo que no nos gusta.
Cuando no queremos participar en determinada situación.
Cuando necesitamos pedir ayuda.
La lectura puede servir para hablar de estas situaciones antes de que ocurran o para volver sobre ellas después de un conflicto.
No para proporcionar una respuesta automática, sino para ayudar al niño a construir recursos propios.
Asertividad y convivencia
Aprender a expresarnos de forma asertiva no es únicamente una habilidad individual.
También mejora nuestra manera de convivir.
Cuando somos capaces de explicar qué necesitamos, los demás tienen más información para comprendernos.
Y cuando aprendemos a escuchar las necesidades ajenas, podemos buscar soluciones que tengan en cuenta a las personas implicadas.
Esto hace que Mi gran tesoro tenga también un recorrido especialmente interesante dentro del aula.
Cuando necesitamos ayuda de un adulto
Utilizar nuestra voz no significa que un niño tenga que solucionar solo todas las situaciones difíciles.
Hay momentos en los que poner un límite puede no ser suficiente.
Si una situación continúa, si existe intimidación, violencia, coacción o simplemente el niño no sabe cómo gestionarla, buscar ayuda de un adulto también es una respuesta válida e importante.
Enseñar asertividad no consiste en trasladar toda la responsabilidad al niño.
Los adultos seguimos siendo responsables de proporcionar protección, acompañamiento y espacios seguros.
Un cuento que continúa después de leerlo
Mi gran tesoro incorpora diferentes recursos para ampliar la experiencia.
Incluye preguntas destinadas a favorecer la reflexión y el desarrollo de la educación emocional, juegos para los pequeños lectores y recomendaciones dirigidas a los adultos.
También incorpora un elemento que los niños pueden buscar a lo largo de las páginas y dos trípticos que enriquecen la propuesta.
Esto permite que el libro no se limite únicamente a escuchar una historia.
Podemos conversar, jugar, observar y volver sobre algunos de sus aprendizajes.
Para casa, aula y acompañamiento profesional
Por su temática y por los recursos que incorpora, el cuento puede utilizarse en diferentes contextos.
En familia permite introducir de forma natural conversaciones sobre límites y situaciones cotidianas.
En el aula puede servir para trabajar convivencia, respeto, comunicación y resolución de conflictos.
Y para profesionales que trabajan con infancia puede proporcionar un lenguaje visual y narrativo desde el que abordar diferentes formas de responder ante situaciones sociales.
Nuestro gran tesoro
Aprender a poner límites no significa construir un muro frente a los demás.
Significa comprender que nuestras necesidades, emociones y opiniones también tienen un lugar dentro de una relación.
Podemos ser amables y decir que no.
Podemos escuchar y mantener nuestra opinión.
Podemos enfadarnos y expresarlo sin hacer daño.
Podemos respetar a los demás sin desaparecer nosotros.
Y podemos utilizar nuestra voz para explicar con claridad aquello que necesitamos.
Ese es uno de los grandes aprendizajes que propone Mi gran tesoro:
respetar a los demás sin dejar de respetarnos a nosotros mismos.
¿Por qué nos gusta?
- Explica la asertividad mediante una historia comprensible para los niños.
- Diferencia entre respuestas pasivas, agresivas y asertivas.
- Ayuda a comprender que poner límites no significa atacar a los demás.
- Refuerza el derecho del niño a expresar aquello que siente, piensa y necesita.
- Trabaja el respeto hacia los propios límites y los de otras personas.
- Puede utilizarse para hablar sobre situaciones cotidianas entre iguales.
- Relaciona asertividad, educación emocional y convivencia.
- Recuerda que pedir ayuda a un adulto también es una estrategia válida.
- Utiliza la tortuga, el león y el búho como recursos para comprender diferentes formas de responder.
- Incluye preguntas para fomentar la reflexión.
- Incorpora juegos y propuestas para los pequeños lectores.
- Contiene recomendaciones específicas para adultos.
- Incluye un elemento para buscar a lo largo de las páginas y dos trípticos.
- Puede utilizarse en familia, aula y acompañamiento profesional.
Ficha técnica
Título: Mi gran tesoro
Subtítulo: Cuento para poner límites con asertividad
Autora: Milena González
Ilustradora: Lola Noguer
Editorial: Sentir
Colección: Crecicuentos
Idioma: Castellano
Páginas: 42
Encuadernación: Tapa dura
Formato: 22,5 × 22,5 cm
Año de publicación: 2024
EAN / ISBN: 9788426737946
Materias
- Álbum ilustrado
- Asertividad
- Límites
- Educación emocional
- Respeto
- Autoestima
- Comunicación
- Convivencia
- Resolución de conflictos
- Habilidades sociales
- Autoconocimiento
- Relaciones entre iguales
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