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¡HAZLO DIFERENTE!

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A veces nos acostumbramos a situaciones que nos hacen sentir mal hasta llegar a pensar que son normales. Pero que algo ocurra muchas veces no significa que tengamos que aceptarlo.

Paz y Deva descubrirán que pueden reconocer aquello que les hace daño, cuestionarlo y empezar a escribir una historia diferente.

¡Hazlo diferente!, de Irene Gómez Marín e ilustrado por Nataxa Ruzafa, es un álbum para hablar sobre buen trato, autoestima, límites y relaciones saludables, ayudando a los niños a comprender que no deberían tener que renunciar a una parte de sí mismos para conseguir la aceptación de los demás.

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Descripción

¡Hazlo diferente!

Paz y Deva llevan tiempo viviendo situaciones que no les hacen sentir bien.

Actitudes y comportamientos poco saludables se han repetido tanto que han terminado pareciendo normales.

Hasta que algo cambia.

Las protagonistas empiezan a darse cuenta de lo que está ocurriendo y toman una decisión: no quieren continuar aceptándolo.

Quieren escribir una historia diferente.

¡Hazlo diferente!, escrito por Irene Gómez Marín e ilustrado por Nataxa Ruzafa, es un álbum que invita a reconocer aquellas situaciones que nos hacen daño, cuestionar comportamientos que hemos podido normalizar y comprender que una relación saludable nunca debería exigirnos renunciar a una parte de nosotros mismos.

Cuando algo habitual no significa que esté bien

Hay situaciones que se repiten tantas veces que podemos terminar acostumbrándonos a ellas.

«Siempre ha sido así».

«Solo estaba bromeando».

«No pasa nada».

«Es su manera de ser».

Pero la frecuencia con la que ocurre algo no determina si ese comportamiento es adecuado.

¡Hazlo diferente! invita precisamente a detenernos y observar aquello que hemos empezado a considerar normal.

Porque acostumbrarnos a algo no significa necesariamente que tengamos que aceptarlo.

Escuchar cómo nos hace sentir una situación

Nuestro malestar puede proporcionarnos información.

Hay situaciones que nos incomodan.

Comentarios que nos hacen sentir pequeños.

Relaciones en las que sentimos que tenemos que cambiar para conseguir la aprobación de otra persona.

Aprender a identificar esas sensaciones puede ser un primer paso para comprender qué está ocurriendo.

No siempre tendremos inmediatamente las palabras para explicarlo.

Pero reconocer que algo no nos está haciendo bien ya es importante.

No tenemos que renunciar a quienes somos para agradar

Querer sentirnos aceptados es profundamente humano.

Durante la infancia y especialmente a medida que las relaciones con los iguales adquieren importancia, pertenecer al grupo puede convertirse en una necesidad muy poderosa.

El problema aparece cuando sentimos que para conseguir esa aceptación tenemos que esconder, cambiar o abandonar partes importantes de nosotros mismos.

Nuestros gustos.

Nuestra manera de pensar.

Aquello que queremos o no queremos hacer.

Nuestros límites.

Una relación saludable debería permitirnos seguir siendo nosotros mismos.

Aprender a detectar el mal trato

No todas las situaciones dañinas resultan evidentes.

A veces pensamos únicamente en agresiones claras cuando hablamos de mal trato.

Pero también podemos empezar a observar comportamientos más cotidianos.

Comentarios que humillan.

Presiones para hacer algo que no queremos.

Bromas que siempre recaen sobre la misma persona.

Intentos de controlar.

Situaciones en las que alguien siente que tiene que ceder constantemente para evitar problemas.

El cuento permite abrir estas conversaciones sin necesidad de esperar a que exista una situación grave.

«Si duele, no es normal»

La propuesta del libro parte de una idea directa: aquello que nos hace daño merece ser observado y cuestionado.

Eso no significa que cualquier desacuerdo sea necesariamente una relación dañina.

En todas las relaciones pueden existir conflictos, enfados y errores.

La diferencia está en poder reconocer qué está ocurriendo, expresar nuestros límites y observar si existe respeto hacia ellos.

Por eso resulta importante ayudar a los niños a desarrollar criterios, no únicamente reglas.

Podemos querer a alguien y ponerle un límite

Los límites no están reservados para personas que nos caen mal.

También los necesitamos dentro de relaciones importantes.

Podemos querer mucho a un amigo y decirle que algo que hace no nos gusta.

Podemos disfrutar jugando con alguien y decidir que no queremos participar en determinado juego.

Podemos sentir cariño y, al mismo tiempo, expresar que una conducta nos hace daño.

Aprender esto ayuda a evitar una falsa elección entre mantener una relación y proteger nuestras necesidades.

Una amistad no debería exigir demostrarla constantemente

En ocasiones aparecen mensajes como:

«Si eres mi amigo, tienes que hacerlo».

«Si no haces esto, ya no juego contigo».

«No se lo digas a nadie».

Estas situaciones pueden colocar al niño ante una presión difícil de gestionar.

Hablar previamente sobre relaciones saludables puede ayudarle a reconocer que la amistad no debería utilizarse como moneda de cambio para conseguir que alguien haga algo que no desea.

Tener amigos no significa renunciar a nuestros límites.

Pertenecer sin desaparecer

Sentirnos parte de un grupo es importante.

Pero pertenecer no debería significar convertirnos exactamente en aquello que los demás esperan.

Podemos compartir muchas cosas con nuestros amigos y continuar teniendo opiniones, gustos y necesidades diferentes.

Podemos decir que no.

Podemos cambiar de opinión.

Podemos decidir que algo que antes aceptábamos ya no queremos seguir aceptándolo.

Nuestra identidad también necesita espacio dentro de nuestras relaciones.

Hacerlo diferente también requiere valentía

Detectar una situación que no nos gusta es un primer paso.

Cambiarla puede ser más complicado.

Quizá tengamos miedo de la reacción de la otra persona.

Tal vez pensemos que nos quedaremos solos.

O simplemente no sepamos qué decir.

Por eso los niños necesitan acompañamiento para construir herramientas que les permitan expresar aquello que les ocurre y, cuando sea necesario, recurrir a personas de confianza.

Pedir ayuda también es actuar

No todas las situaciones pueden resolverse hablando directamente con la otra persona.

Y no debemos colocar sobre los niños la responsabilidad de solucionar por sí solos situaciones de maltrato, intimidación o coacción.

Si algo les hace sentir miedo, continúa después de haber pedido que pare o simplemente no saben cómo afrontarlo, buscar ayuda adulta es importante.

Familias, docentes y otros adultos de confianza forman parte de esa red de protección.

¿Cómo sabemos si una relación nos hace bien?

Podemos utilizar el cuento para plantear preguntas sencillas.

¿Puedo ser yo mismo cuando estoy con esa persona?

¿Puedo decir que algo no me gusta?

¿Respeta cuando digo que no?

¿Podemos pensar diferente?

¿Me siento habitualmente seguro a su lado?

¿Puedo hablar con alguien si algo me preocupa?

No necesitamos convertir las relaciones infantiles en un examen.

Pero sí podemos proporcionar a los niños referencias que les ayuden progresivamente a distinguir entre diferentes formas de relacionarse.

Las relaciones saludables también tienen conflictos

Una relación sana no es aquella en la que nunca existe ningún problema.

Los amigos pueden discutir.

Los hermanos pueden enfadarse.

Podemos decir algo que haga daño y después arrepentirnos.

La diferencia no está necesariamente en la ausencia de conflictos, sino en qué ocurre después.

¿Podemos escuchar?

¿Podemos reconocer un error?

¿Existe espacio para expresar un límite?

¿Podemos reparar?

Hablar de relaciones saludables también implica aceptar que todos podemos equivocarnos.

Cambiar la historia

Paz y Deva descubren que aquello que estaban viviendo no tiene por qué continuar igual.

Esta idea resulta especialmente poderosa.

Haber aceptado algo hasta ahora no significa que tengamos que seguir haciéndolo.

Podemos cambiar de opinión.

Podemos reconocer que una relación necesita cambiar.

Podemos pedir ayuda.

Podemos aprender nuevas maneras de relacionarnos.

El pasado explica parte de nuestra historia, pero no obliga a que los siguientes capítulos sean iguales.

Un cuento para trabajar el buen trato

¡Hazlo diferente! tiene un recorrido especialmente interesante dentro de propuestas educativas sobre convivencia.

Permite avanzar desde una norma general como «hay que tratarnos bien» hacia preguntas más concretas:

¿Qué significa realmente que alguien me trate bien?

¿Qué comportamientos no deberían parecernos normales?

¿Cómo sabemos que algo nos incomoda?

¿Qué podemos hacer?

¿A quién podemos pedir ayuda?

Estas conversaciones pueden contribuir a que los niños construyan progresivamente su propio criterio sobre las relaciones.

También los adultos podemos normalizar situaciones

El mensaje del cuento no tiene por qué dirigirse exclusivamente a los niños.

Los adultos también podemos restar importancia a determinadas situaciones.

«Son cosas de niños».

«Siempre están igual».

«No hagas caso».

«Tienes que aprender a defenderte».

Antes de responder, puede ser útil detenernos y escuchar qué está intentando explicar el niño.

Quizá aquello que desde fuera parece pequeño esté teniendo un impacto importante para él.

Cuidar las relaciones también es cuidarnos

Aprender a relacionarnos no consiste únicamente en ser amables con los demás.

También implica reconocer nuestro propio valor.

Escuchar nuestras necesidades.

Expresar límites.

Buscar ayuda cuando la necesitamos.

Y comprender que podemos alejarnos de determinadas dinámicas sin que eso nos convierta en malas personas.

¡Hazlo diferente! propone mirar las relaciones desde ese equilibrio entre cuidarnos y cuidar a quienes tenemos alrededor.

Podemos escribir una historia diferente

Paz y Deva podrían continuar aceptando aquello que han normalizado.

Pero deciden hacer otra cosa.

Se dan cuenta.

Lo cuestionan.

Y comienzan a escribir su propia historia.

Ahí está el mensaje central del álbum:

No todo aquello que hemos aprendido a aceptar tiene que acompañarnos siempre.

Podemos aprender.

Podemos pedir ayuda.

Podemos establecer límites.

Podemos construir relaciones diferentes.

Y cuando una forma de relacionarnos nos obliga a hacernos pequeños para que otros estén cómodos, quizá haya llegado el momento de hacerlo diferente.

¿Por qué nos gusta?

  • Aborda el buen trato desde una perspectiva diferente a otros cuentos sobre convivencia.
  • Ayuda a cuestionar comportamientos dañinos que pueden haberse normalizado.
  • Permite hablar sobre relaciones saludables y no saludables.
  • Refuerza la importancia de escuchar el propio malestar.
  • Trabaja autoestima, identidad y aceptación.
  • Ayuda a comprender que pertenecer no debería implicar renunciar a una parte de nosotros.
  • Permite introducir el concepto de límites dentro de las relaciones.
  • Aborda la presión que puede aparecer para conseguir la aceptación de otras personas.
  • Diferencia una relación saludable de una relación sin conflictos.
  • Refuerza la importancia de pedir ayuda a un adulto cuando una situación lo requiere.
  • Puede utilizarse tanto en familia como en contextos educativos.
  • Está escrito por Irene Gómez Marín e ilustrado por Nataxa Ruzafa.

Ficha técnica

Título: ¡Hazlo diferente!
Autora: Irene Gómez Marín
Ilustradora: Nataxa Ruzafa
Editorial: Excellence Editorial
Idioma: Castellano
Páginas: 36
Encuadernación: Tapa dura
Formato: 23 × 23 cm
Año de publicación: 2023
Edad orientativa: A partir de 6 años
EAN / ISBN: 9788412528886

Materias

  • Álbum ilustrado
  • Buen trato
  • Relaciones saludables
  • Límites
  • Autoestima
  • Identidad
  • Aceptación
  • Convivencia
  • Presión de grupo
  • Respeto
  • Autoconocimiento
  • Prevención del maltrato
¡HAZLO DIFERENTE!
¡HAZLO DIFERENTE!
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