No me quiero ir a dormir
16.90€ IVA inc.
Cada noche, Roberto tiene una nueva excusa para no acostarse. Cuando llega la hora de dormir siempre aparece el mismo grito: «¡No me quiero ir a dormir!». Hasta que su mamá tiene una idea inesperada que llevará al pequeño a vivir una aventura tan sorprendente como divertida.
No me quiero ir a dormir, de Mónica Álvarez Ganado e ilustrado por Marisa Morea, es un álbum rimado que juega con una situación muy reconocible para muchas familias: la resistencia a irse a la cama, el miedo a la noche y todo lo que imaginamos cuando llega el momento de apagar la luz.
Una historia llena de humor, repetición y aventura para disfrutar en voz alta y acompañar la rutina del sueño sin convertirla en una batalla.
Descripción
No me quiero ir a dormir
Cuando llega la hora de acostarse, Roberto siempre encuentra una razón para quedarse un poquito más despierto. De repente tiene sed, necesita algo, quiere hacer una cosa más o simplemente vuelve a pronunciar la frase que su madre conoce demasiado bien: «¡No me quiero ir a dormir!».
Noche tras noche la situación se repite hasta que su mamá, cansada de la misma cantinela, tiene una idea que cambiará por completo la rutina. Lo que empieza como un intento por terminar con las excusas llevará a Roberto a vivir una aventura extraordinaria, divertida y con algún que otro momento en el que tendrá que enfrentarse a lo desconocido.
No me quiero ir a dormir, escrito por Mónica Álvarez Ganado e ilustrado por Marisa Morea, transforma una escena cotidiana de crianza en un cuento rimado lleno de humor, imaginación y sorpresas.
Cuando nunca llega el momento perfecto para acostarse
Para muchos niños, ir a la cama significa interrumpir algo que están disfrutando. Todavía quieren jugar, hablar, mirar un cuento o descubrir qué hacen los adultos después de que ellos se duerman.
La resistencia a acostarse puede aparecer de formas muy diferentes, y Roberto parece tener un repertorio completo de excusas. El cuento parte precisamente de esa situación reconocible, lo que permite que niños y adultos se identifiquen fácilmente con la historia.
La hora de dormir también puede despertar emociones
Acostarse no supone únicamente terminar el día. Cuando la casa queda en silencio, desaparece parte de la actividad y llega la oscuridad, pueden aparecer miedos, inseguridades o imaginación desbordada.
El libro incorpora esas emociones dentro de una aventura divertida. De esta forma permite hablar de la noche y de lo desconocido sin convertir el miedo en el único protagonista.
Una madre que también llega al límite
La historia no presenta únicamente la perspectiva de Roberto. Su mamá también forma parte del conflicto y cada noche tiene que enfrentarse de nuevo al mismo «no me quiero ir a dormir».
Este detalle hace que el cuento conecte especialmente bien con las familias. Las rutinas pueden resultar agotadoras para los adultos y el humor permite reconocer esas situaciones sin idealizar la crianza.
De la rutina a la aventura
La idea que tiene la madre termina sacando a Roberto de aquello que conoce y empujándolo hacia una experiencia inesperada.
La aventura introduce una pregunta interesante: a veces deseamos algo con muchísima intensidad hasta que tenemos la oportunidad de vivir sus consecuencias. Roberto deberá descubrir por sí mismo qué significa realmente continuar cuando llega el momento de dormir.
Entrar en lo desconocido
Canica Books destaca entre los temas del cuento el miedo, la noche, la aventura y la valentía.
Roberto tendrá que adentrarse en una situación que se aleja de su rutina habitual. Esa experiencia permite mostrar que sentir cierto temor no impide continuar avanzando y que la valentía no consiste necesariamente en no tener miedo.
Las consecuencias de nuestras decisiones
Una de las posibilidades educativas que señala la editorial es reflexionar sobre las consecuencias de aquello que decidimos.
Durante la infancia es habitual desear algo sin imaginar completamente qué puede ocurrir después. La historia permite explorar esa relación entre elección y consecuencia desde el humor, sin convertir el cuento en una lección moral rígida.
Un cuento escrito en rima
Uno de los elementos diferenciales de No me quiero ir a dormir es su escritura rimada.
La rima aporta musicalidad y ritmo, facilita la participación durante la lectura y puede hacer que determinadas frases resulten especialmente memorables. Para los más pequeños, escuchar cómo se repiten sonidos y estructuras convierte el texto en una experiencia casi musical.
Estructura acumulativa
El cuento utiliza además una estructura acumulativa, en la que determinados elementos se van sumando y repitiendo conforme avanza la historia.
Este tipo de construcción resulta especialmente atractivo en lectura compartida porque los niños comienzan a anticipar lo que viene. Después de varias páginas pueden participar, completar frases y disfrutar de reconocer patrones.
Leer y participar
No es un álbum pensado únicamente para escuchar en silencio.
Las repeticiones, la rima y el ritmo permiten que quien cuenta la historia juegue con la voz y que los niños respondan, anticipen o repitan determinadas partes.
Eso lo convierte en una opción especialmente interesante para lecturas en familia y para grupos de Educación Infantil.
Lenguaje y conciencia fonológica
Escuchar rimas ayuda a prestar atención a los sonidos del lenguaje.
No necesitamos convertir la lectura en una actividad formal. Simplemente jugar a encontrar palabras que suenan parecido, completar una rima o repetir una retahíla ya puede enriquecer la experiencia lingüística.
También incorpora iniciación musical
La información editorial destaca además la presencia de conceptos relacionados con la iniciación musical.
Ritmo, repetición, secuencia y musicalidad del lenguaje hacen que el cuento pueda utilizarse dentro de propuestas donde palabra y sonido se trabajen de forma conjunta.
El humor como aliado
Hablar de rutinas familiares desde el humor cambia completamente el tono.
En lugar de presentar a Roberto como un niño que «se porta mal» porque no quiere dormir, la historia juega con sus excusas y con la situación que se genera alrededor de ellas.
Eso permite reconocernos en el conflicto sin convertirlo en una lucha entre adulto y niño.
No utilizar el cuento como amenaza
Aunque la aventura de Roberto muestra las consecuencias de su insistencia, el libro funciona mejor como experiencia compartida que como herramienta para advertir: «¿ves lo que pasa si no te duermes?».
La lectura puede abrir conversación, pero no necesita convertirse en una amenaza ligada a la hora de acostarse. Mantener el componente lúdico ayuda a preservar el vínculo positivo con el cuento.
Construir una rutina alrededor de la lectura
Los cuentos pueden formar parte de una secuencia estable antes de dormir.
Pijama, dientes, luz más tenue, un cuento y después cama pueden convertirse en señales que ayudan al niño a anticipar que el día está terminando.
No me quiero ir a dormir encaja especialmente bien dentro de esa rutina porque parte precisamente del conflicto que puede aparecer justo en ese momento.
La importancia de anticipar el final del día
A algunos niños les cuesta pasar de una actividad estimulante directamente a la cama.
Avisar con tiempo, reducir progresivamente el ritmo y repetir una secuencia parecida cada noche puede ayudarles a comprender qué ocurrirá después.
El cuento puede integrarse en esa transición sin pretender ser por sí solo una solución a las dificultades de sueño.
No todos los problemas para dormir son iguales
Un niño puede resistirse a acostarse porque quiere seguir jugando, porque teme quedarse solo, porque tiene miedo a la oscuridad o simplemente porque está atravesando un cambio en sus rutinas.
Por eso conviene observar qué hay detrás de cada situación concreta. La historia de Roberto puede servir para conversar, pero no pretende explicar todas las razones posibles por las que un niño no quiere dormir.
¿Qué excusas inventaría Roberto hoy?
La estructura de la historia invita a continuar jugando después de la lectura.
Podemos inventar nuevas excusas disparatadas para retrasar la hora de dormir y convertirlas en pequeñas rimas. Esta actividad permite trabajar creatividad y lenguaje mientras mantenemos el espíritu humorístico del libro.
¿Y qué haríamos nosotros?
También podemos imaginar qué haríamos si viviéramos la misma aventura que Roberto.
¿Nos atreveríamos a seguir? ¿Qué nos daría miedo? ¿Qué nos ayudaría a sentirnos más seguros?
Estas preguntas permiten conectar la historia con emociones reales sin obligar al niño a hablar directamente de sus propios miedos.
Una buena lectura para Educación Infantil
Canica Books concibe sus álbumes también como recursos para el aula, y este título tiene bastante recorrido educativo.
Puede utilizarse para trabajar rutinas, noche y día, miedo, valentía, consecuencias, lenguaje rimado y secuencias acumulativas. Todo ello aparece integrado dentro de una historia divertida, no como contenidos independientes.
La hora de dormir vista desde los dos lados
Uno de los aspectos interesantes es que tanto Roberto como su madre tienen razones comprensibles.
Él no quiere que termine el día y ella necesita que llegue finalmente el momento de dormir. Esa convivencia de necesidades permite evitar plantear la historia como una lucha donde uno debe ganar al otro.
Una historia para reírse de algo muy cotidiano
Probablemente muchas familias hayan vivido alguna versión del «solo cinco minutos más».
Precisamente por eso No me quiero ir a dormir tiene potencial para convertirse en uno de esos cuentos que provocan miradas cómplices entre adultos y niños. Reconocer una escena propia dentro de una historia puede transformar un conflicto cotidiano en algo de lo que también podemos reírnos juntos.
Una novedad de 2026 de Canica Books
No me quiero ir a dormir forma parte de las novedades de Canica Books para 2026.
La editorial independiente está especializada en álbum ilustrado y apuesta por historias pensadas para lectura compartida en casa y en el aula, con especial atención al humor, la ilustración y situaciones cercanas a la vida cotidiana de los niños.
Una aventura antes de apagar la luz
Roberto empieza intentando retrasar una vez más el momento de dormir y termina enfrentándose a una aventura que no había previsto.
Entre rimas, repeticiones, humor y algún pequeño susto, No me quiero ir a dormir convierte una de las escenas más habituales de la crianza en una experiencia lectora llena de ritmo.
Un álbum para niños que siempre tienen una última cosa que hacer antes de acostarse… y para los adultos que ya han escuchado demasiadas veces aquello de «¡todavía no tengo sueño!».
¿Por qué nos gusta?
- Parte de una situación muy reconocible para familias con niños pequeños.
- Aborda la resistencia a irse a dormir desde el humor.
- Permite hablar de noche, miedo y situaciones desconocidas.
- Trabaja la valentía sin presentar el miedo como algo negativo.
- Introduce la relación entre decisiones y consecuencias.
- Está escrito en rima.
- Utiliza una estructura acumulativa y repetitiva.
- Favorece la anticipación y participación durante la lectura.
- Ofrece posibilidades para trabajar lenguaje y conciencia fonológica.
- Incluye elementos de iniciación musical.
- Puede incorporarse a la rutina nocturna de lectura.
- Tiene posibilidades educativas para Educación Infantil.
- Está escrito por Mónica Álvarez Ganado e ilustrado por Marisa Morea.
- Es una novedad editorial de 2026.
Ficha técnica
Título: No me quiero ir a dormir
Autora: Mónica Álvarez Ganado
Ilustradora: Marisa Morea
Editorial: Canica Books
Colección: Infantil
Idioma: Castellano
Páginas: 40
Encuadernación: Tapa dura / cartoné
Formato: 20 × 23 cm
Peso: 400 g
Fecha de publicación: 16 de febrero de 2026
Edad recomendada: De 3 a 6 años
EAN / ISBN: 9788412989540
PVP: 16,90 €
Materias
- Álbum ilustrado
- Hora de dormir
- Rutinas
- Sueño infantil
- Noche
- Miedo
- Valentía
- Humor
- Aventuras
- Relación madre e hijo
- Rimas
- Retahílas
- Lenguaje
- Iniciación musical
- Educación Infantil
