Tengo un secreto
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Hay secretos que nos hacen ilusión y otros que pesan, incomodan y nos hacen sentir mal. ¿Cómo podemos distinguirlos? ¿Y qué podemos hacer cuando guardar algo empieza a hacernos daño?
Tengo un secreto, de Sonia Sanabria Alvarado e ilustrado por Robert Garcia Barragan, es un álbum pensado para ayudar a los niños a diferenciar entre secretos buenos y secretos que necesitan ser contados, reconocer las sensaciones que aparecen al guardarlos y buscar a una persona de confianza cuando algo les preocupa.
Una historia especialmente útil para trabajar confianza, comunicación y seguridad personal tanto en casa como en el aula.
Descripción
Tengo un secreto
Hay secretos que nos hacen sonreír porque esconden una sorpresa, un regalo o algo bonito que todavía no podemos contar. Pero existen otros que se sienten de una manera completamente diferente: pesan, incomodan, generan nervios y hacen que deseemos liberarnos de ellos.
Tengo un secreto, escrito por Sonia Sanabria Alvarado e ilustrado por Robert Garcia Barragan, ayuda a los niños a reconocer esa diferencia y a comprender que cuando un secreto les hace sentir mal pueden y deben buscar a una persona de confianza con quien hablar.
No todos los secretos se sienten igual
La palabra «secreto» puede utilizarse para situaciones muy diferentes. Guardar durante unas horas la sorpresa de un cumpleaños no produce necesariamente las mismas sensaciones que ocultar algo que nos preocupa o nos hace sentir incómodos.
El cuento ayuda a poner el foco precisamente en esas sensaciones. Más que memorizar una regla rígida, los niños pueden aprender a preguntarse cómo les hace sentir aquello que están guardando.
El cuerpo también nos da pistas
Cuando algo nos preocupa, el cuerpo puede reaccionar antes incluso de que encontremos las palabras adecuadas para explicarlo. Podemos sentir un nudo en el estómago, inquietud, tensión, ganas de llorar o simplemente la sensación de que algo no está bien.
Aprender a reconocer estas señales puede ayudar a los niños a entender mejor sus emociones. El cuento invita a prestar atención a aquello que sentimos antes y después de guardar un secreto.
Secretos que hacen ilusión
Hay secretos que forman parte del juego, la sorpresa o la celebración. Preparar un regalo para alguien o esperar unos días antes de contar una noticia puede generar emoción y entusiasmo.
Estos secretos tienen una característica importante: no suelen producir miedo, presión o malestar. Además, normalmente tienen un final cercano en el que aquello que se guardaba deja de ser secreto.
Cuando un secreto empieza a pesar
Otros secretos funcionan de manera diferente. Pueden generar preocupación, vergüenza o miedo y, en ocasiones, alguien puede pedir al niño que nunca los cuente.
Es precisamente ahí donde resulta importante ofrecer un mensaje claro: si algo nos hace sentir mal, podemos contarlo. El bienestar y la seguridad del niño están por encima de la obligación de guardar un secreto.
Podemos cambiar de opinión
Un niño puede aceptar inicialmente guardar algo y descubrir después que no se siente cómodo haciéndolo.
Eso también es válido. Haber prometido guardar un secreto no significa que tenga que mantenerlo si empieza a generar miedo, preocupación o malestar.
Hablar no es traicionar
Una de las barreras que pueden aparecer es la sensación de que contar algo supone traicionar a otra persona.
El cuento puede ayudar a desmontar esa idea. Pedir ayuda cuando algo nos preocupa no es hacer algo malo; es una forma de protegernos y buscar apoyo.
Buscar una persona de confianza
Cuando un secreto pesa, el siguiente paso es encontrar a alguien con quien hablar.
Puede ser un familiar, un docente, un orientador u otro adulto de confianza. Lo importante es que el niño sepa que existen personas a las que puede acudir cuando algo le preocupa.
¿Y si la primera persona no entiende?
En ocasiones un niño puede intentar contar algo y sentir que no ha sido escuchado como esperaba.
Por eso resulta útil reforzar una idea sencilla: si seguimos sintiéndonos mal, podemos volver a intentarlo con otra persona de confianza. Pedir ayuda más de una vez también está bien.
Aprender a escuchar sin juzgar
El cuento no solo puede utilizarse con niños. También ofrece una oportunidad para que los adultos reflexionemos sobre cómo reaccionamos cuando un pequeño intenta contarnos algo importante.
Escuchar con calma, evitar reacciones exageradas y mostrar disponibilidad puede facilitar que el niño continúe hablando. Sentirse creído y acompañado resulta fundamental para mantener esa confianza.
No obligar a contar todos los detalles
Cuando un niño empieza a hablar de algo que le preocupa, el primer objetivo no debería ser interrogarlo.
Podemos dejar espacio para que explique aquello que pueda y quiera compartir, asegurándole que estamos disponibles para escucharlo. Dependiendo de la situación, los adultos responsables podrán decidir después qué pasos son necesarios.
Confianza y comunicación
Tengo un secreto puede convertirse en una herramienta para construir una cultura familiar o escolar en la que hablar de aquello que nos preocupa sea algo natural.
Los niños necesitan saber que pueden contar cosas importantes incluso cuando tengan miedo de que los adultos se enfaden, se preocupen o reaccionen de una manera inesperada.
Los adultos también podemos dar permiso para hablar
Frases como «si alguna vez alguien te pide guardar algo que te hace sentir mal, puedes contármelo» pueden ofrecer una referencia clara antes de que aparezca un problema.
No hace falta generar miedo ni anticipar situaciones concretas. Basta con transmitir que siempre existe la posibilidad de pedir ayuda.
Diferenciar sorpresa y secreto
Una estrategia que puede resultar útil es distinguir entre sorpresas y secretos.
Las sorpresas suelen ser temporales y terminan cuando llega el momento de compartirlas. Los secretos que generan malestar, en cambio, no deberían mantenerse únicamente porque alguien lo haya pedido.
Sin culpabilizar
Cuando un niño ha guardado algo durante un tiempo, puede pensar que ha hecho algo mal por no haberlo contado antes.
Es importante evitar esa culpabilización. Haber necesitado tiempo para hablar no elimina su derecho a pedir ayuda en el momento en que pueda hacerlo.
Un cuento para trabajar prevención y seguridad
La propuesta puede utilizarse dentro de conversaciones más amplias sobre seguridad personal y confianza.
El objetivo no es enseñar a los niños a sospechar de todo, sino proporcionarles herramientas sencillas para reconocer cuándo algo les genera malestar y saber que pueden acudir a un adulto.
Educación emocional aplicada a situaciones reales
Reconocer emociones suele trabajarse mediante alegría, tristeza, miedo o enfado. Este cuento da un paso más al relacionar esas sensaciones con una decisión concreta: continuar guardando algo o buscar ayuda.
De esta manera, la educación emocional se conecta con situaciones cotidianas en las que identificar lo que sentimos puede ayudarnos a actuar.
Una historia muy visual
La editorial destaca el carácter sencillo y visual del relato. Esa combinación resulta especialmente adecuada para niños pequeños, que todavía están construyendo vocabulario emocional.
Las ilustraciones de Robert Garcia Barragan acompañan este proceso y ayudan a representar sensaciones que no siempre son fáciles de explicar con palabras.
Incluye guía de lectura
El libro incorpora una guía de lectura orientada a trabajar comprensión y emociones.
Este añadido puede resultar especialmente útil para familias y docentes que quieran ir más allá de la primera lectura y abrir conversaciones de manera acompañada.
Para utilizar en casa
En familia, el cuento puede leerse sin necesidad de esperar a que exista una situación concreta.
Trabajar estas ideas previamente ayuda a que los niños tengan un vocabulario y unos referentes disponibles si alguna vez necesitan utilizarlos.
Para el aula
En el entorno escolar puede formar parte de propuestas relacionadas con convivencia, educación emocional, protección y confianza.
La lectura permite hablar del tema desde un personaje y una situación narrativa, evitando señalar a ningún alumno o pedir experiencias personales delante del grupo.
No pedir experiencias personales
Especialmente en el aula, es importante no convertir la conversación en una ronda en la que cada niño tenga que contar secretos.
Podemos trabajar exclusivamente con la historia, plantear situaciones hipotéticas y recordar que, si alguien necesita hablar de algo personal, puede hacerlo después de manera privada con un adulto de confianza.
Un mensaje sencillo que merece repetirse
Los niños pueden olvidar explicaciones largas, pero algunas ideas pueden convertirse en referencias muy claras: si algo pesa, incomoda o nos hace sentir mal, podemos hablarlo.
Repetir este mensaje en diferentes momentos contribuye a que pedir ayuda se perciba como una posibilidad normal y disponible.
Liberarnos de aquello que pesa
La editorial utiliza una imagen especialmente clara: los secretos que hacen daño pueden sentirse como una jaula.
Poner palabras a aquello que nos preocupa no cambia automáticamente lo ocurrido, pero puede romper el aislamiento y permitir que otras personas nos ayuden.
Un álbum sobre confianza y seguridad
Tengo un secreto aborda un tema delicado desde un lenguaje accesible para la infancia. No busca asustar, sino ayudar a distinguir sensaciones, comprender que existen secretos diferentes y reforzar el derecho a pedir ayuda.
Un cuento especialmente interesante para familias y profesionales que quieran trabajar confianza, comunicación y seguridad personal desde edades tempranas.
¿Por qué nos gusta?
- Ayuda a diferenciar entre secretos agradables y secretos que generan malestar.
- Enseña a prestar atención a las sensaciones que aparecen al guardar algo.
- Refuerza la idea de que un secreto que hace sentir mal puede contarse.
- Normaliza pedir ayuda a una persona de confianza.
- Permite trabajar comunicación y seguridad personal.
- Puede utilizarse preventivamente, sin necesidad de que exista un problema concreto.
- Evita presentar todos los secretos como algo negativo.
- Puede servir tanto en familia como en el aula.
- Incluye una guía de lectura para trabajar comprensión y emociones.
- Está escrito por Sonia Sanabria Alvarado e ilustrado por Robert Garcia Barragan.
- Especialmente indicado a partir de 4 años.
Ficha técnica
Título: Tengo un secreto
Autora: Sonia Sanabria Alvarado
Ilustrador: Robert Garcia Barragan
Editorial: Carambuco Ediciones
Colección: Tesoros
Idioma: Castellano
Páginas: 32
Encuadernación: Tapa dura
Formato: 21 × 21 cm
Peso: 320 g
Fecha de publicación: 22 de octubre de 2025
Edad recomendada: A partir de 4 años
EAN / ISBN: 9788410252448
Materias
- Álbum ilustrado
- Secretos
- Confianza
- Comunicación
- Seguridad personal
- Educación emocional
- Prevención
- Pedir ayuda
- Emociones
- Familia
- Convivencia
- Protección infantil
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