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Mi hijo no duerme: Métodos efectivos para dormir toda la noche

Cada mañana millones de familias se despiertan cansadas después de haber sobrellevado varios despertares nocturnos de sus pequeños que aún no duermen del tirón. Este hecho afecta a la calidad del sueño influyendo en la salud, la calidad de vida y las relaciones familiares, mientras piensan porque «mi hijo no duerme».

Sin embargo, conseguir un patrón de sueño normal es parte del desarrollo del niño. El sueño es un proceso fisiológico que implica una disminución de la conciencia y de la reacción a estímulos externos o elementos del contexto (Mendelson, 2017). Cuando no se duerme puede presentarse consecuencias físicas y mentales, por esta razón establecer una higiene del sueño estable debería ser una prioridad desde la primera infancia ya que mientras se duerme:

  • Se fomenta el crecimiento y el desarrollo cerebral óptimo;
  • Se mejora el aprendizaje, la atención, la memoria, la eficiencia sináptica y la plasticidad;
  • Se regula las emociones, el apetito, la alimentación, el peso corporal;
  • Se fortalece la función inmune…

Pero… ¿Cuánto debería de dormir un/a niño/a según su edad?

Según Hirshkowitz et al. (2015) y las recomendaciones de los expertos con respecto a la duración del sueño en horas son las siguientes:

Tabla de recomendaciones de duración del sueño:

EDADESRECOMENDADASNO APROPIADAS
Recién nacido
0-3 meses
14-17 horasMenos de 11 horas o más de 19 horas.
Infantes
4-11 meses
12-15 horasMenos de 10 horas o más de 18 horas.
Niños pequeños
1-2 años
11 a 14 horasMenos de 9 horas o más de 16 horas.
Preescolares
3-5 años
10 a 13 horas.Menos de 8 horas o más de 14 horas.

En cuanto a los problemas más comunes que afectan al sueño, la American Academy for Sleep Medicine coindice que al menos entre el 1% y el 5% de los niños y niñas pueden presentar alguno de los siguientes:

  • Insomnio. Muchos experimentan dificultades para quedarse dormidos o para mantener el sueño durante la noche. El insomnio puede estar relacionado con factores como el estrés, la ansiedad, una mala higiene del sueño 
  • Terrores nocturnos y pesadillas. Los terrores nocturnos son episodios de miedo intenso que ocurren durante el sueño profundo y pueden provocar que el niño grite o se agite mientras sigue dormido.
  • Apnea del sueño. Este trastorno se caracteriza por pausas en la respiración mientras se duerme, lo cual puede llevar a un sueño fragmentado y poco reparador. Los síntomas pueden incluir ronquidos fuertes y respiración entrecortada.
  • Sonambulismo. Pueden levantarse y caminar durante mientras duermen. Aunque generalmente es inofensivo, es importante asegurar un entorno seguro para evitar accidentes.
  • Ansiedad por separación. Se produce especialmente en los niños más pequeños, la ansiedad por estar lejos de sus padres puede dificultar que se queden dormidos.
  • Hábitos de sueño irregulares. La falta de una rutina consistente puede causar problemas para mantener un patrón de sueño saludable.

¿Qué podemos hacer entonces para mejorar la calidad del sueño?

En la búsqueda desesperada de una noche de paz para abordar estos problemas es mejor evitar consejos contradictorios sin fundamentación y en su lugar buscar ayuda de un pediatra o un especialista en sueño.

Ahora bien, lo que como madres y padres sí podemos hacer es mejorar la higiene del sueño y aplicar un buen método respaldado científicamente. Seguro que ya habrás escuchado hablar de algunos de ellos, cómo el tan polémico Método Estivill o en su lado opuesto el propuesto por el pediatra William Sears.

Entonces… ¿estos métodos funcionan realmente? ¿Cuál recomendarías? Pues depende…para ello analizamos las principales estrategias para que seáis vosotros como familia quien decidáis con información contrastada:

Los métodos para enseñar a dormir a los niños se dividen principalmente en tres categorías según el nivel de intervención de los padres: extinción del llanto (dejarlos llorar), extinción gradual (llantos controlados) y métodos respetuosos (acompañamiento continuo).

Aquí te mostramos los métodos más conocidos:

Método Estivill
(Llantos Controlados)

Considera que el sueño se adquiere de forma autónoma.

Cómo funciona: Se acuesta al niño despierto. Si llora, los padres entran a la habitación por intervalos casa vez más largos, sin acunarlo ni alimentarlo, sólo para hacerle saber a través de la voz que está ahí.


Guia practica para tener bebes tranquilos y felices

Método Tracy Hogg
(El «Susurrador de bebés» / Método Shush-Pat)

Busca un punto medio entre dejarlo llorar y dormirlo siempre en brazos.

Cómo funciona: Si el bebé llora en la cuna, se le toma en brazos hasta que se calme (pero no hasta que se duerma). En cuanto se relaja, se le vuelve a dejar en la cuna. Si vuelve a llorar, se repite el proceso.


El sueño del bebé sin lágrimas

Método Elizabeth Pantley
(Plan de solución sin llanto)

Considera que el llanto no debe ser parte del aprendizaje del sueño.

Cómo funciona: Se registran los patrones naturales del bebé durante 10 días. Se crea una rutina nocturna muy constante. Si el bebé se duerme succionando (pecho o biberón), se le retira la succión justo antes de que se quede profundamente dormido para que el último
instante del proceso lo haga solo.


Dormir sin lágrimas

Método William Sears
(Crianza con Apego)

Es el polo opuesto al método Estivill. Para este método el sueño es un proceso evolutivo biológico, entiende que forzar la independencia antes de tiempo genera inseguridad.

Cómo funciona: Se responde de inmediato a cada llanto. Promueve activamente el colecho), la
lactancia a demanda por la noche y dormir al bebé en brazos o mediante el balanceo.


Tabla de diferencia entre modelos.

MÉTODO¿PERMITE DEJAR LLORAR?PRESENCIA DEL PADRE/MADREVELOCIDAD DE RESULTADOS
Estivill (Ferber)Sí (tiempos medios)Fuera de la habitación (entra a intervalos)Muy rápido (días)
Tracy HoggNo de forma intencionadaEn la habitación (intervención intermitente)Medio (semanas)
PantleyNoEn la habitación (acompañamiento total)Lento (meses)
SearsNoEn la misma cama / Contacto físico continuoRitmo natural del niño

Y es que dormir no es solo descansar, también es educar, ya que, durante el sueño, el cerebro organiza los aprendizajes, consolida la memoria, regula las emociones y se prepara para afrontar un nuevo día.


Otros títulos recomendados:

Bibliografía:

  • Mendelson, W. B. (2017). The science of sleep: What it is, how it works, and why it matters. University of Chicago Press The International Classification of Sleep Disorders. Revised. Diagnostic and coding manual. 2nd. Rochester, Minnesota: American Sleep Disorders Association; 1997.  
  • Hirshkowitz, M., Whiton, K., Albert, S. M., Alessi, C., Bruni, O., DonCarlos, L., Hazen, N.,
  • Herman, J., Adams Hillard, P. J., Katz, E. S., Kheirandish-Gozal, L., Neubauer, D. N., O’Donnell, A. E., Ohayon, M., Peever, J., Rawding, R., Sachdeva, R. C., Setters, B., Vitiello, M. V., & Ware, J. C. (2015). National Sleep Foundation’s updated sleep duration recommendations: Final report. Sleep Health, 1(4), 233–243.
  • Estivill, E., & de Béjar, S. (2024). Duérmete, niño: El método Estivill para enseñar a dormir a los niños (edición actualizada y ampliada). Plaza & Janés.
  • Hogg, T., & Blau, M. (2013). Guía práctica para tener bebés tranquilos y felices: El sueño, la alimentación y la conducta: Una guía completa, desde los primeros meses hasta los primeros pasos. RBA Libros.
  • Pantley, E. (2009). El sueño del bebé sin lágrimas. Medici.
  • Jové, R. (2006). Dormir sin lágrimas: Dejarle llorar no es la solución. La Esfera de los Libros.