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¡Pórtate bien!

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«¡Pórtate bien!». Los adultos repetimos esta frase constantemente. Pero… ¿qué significa exactamente portarse bien para un niño pequeño?

En ¡Pórtate bien!, Susana Peix y Julilustrador nos invitan a mirar esta expresión desde los ojos de la infancia y descubrir que aquello que para un adulto parece evidente puede no serlo en absoluto para un niño.

Un cuento divertido para reflexionar sobre límites, comunicación y mensajes respetuosos, que nos recuerda algo muy sencillo: antes de pedir a los niños que hagan algo, quizá necesitemos explicarles con claridad qué esperamos de ellos.

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Descripción

¡Pórtate bien!

«¡Pórtate bien!»

Probablemente sea una de las frases que más escuchan los niños durante sus primeros años.

Antes de entrar en el colegio. Cuando van a casa de los abuelos. En la piscina. En el médico. Cuando visitamos a alguien…

Los adultos la repetimos convencidos de que nuestro mensaje está perfectamente claro.

Pero ¿qué significa exactamente “portarse bien”?

¡Pórtate bien!, escrito por Susana Peix e ilustrado por Julilustrador, nos invita a cambiar durante un momento nuestra perspectiva y observar esta expresión desde los ojos de los más pequeños.

Quizá descubramos que aquello que para nosotros resulta completamente evidente no tiene por qué significar lo mismo para ellos.

¿Qué significa exactamente «bien»?

Cuando decimos a un niño «pórtate bien» podemos estar pensando en muchas cosas diferentes.

Quizá queremos que espere sin correr en la consulta del médico. Que no se aleje de nosotros en la calle. Que hable bajito en determinado lugar. Que trate con cuidado algo que no es suyo.

El problema es que no hemos dicho ninguna de esas cosas.

Hemos dicho simplemente: «pórtate bien».

Y esperamos que el niño complete toda la información que falta.

Lo evidente para el adulto puede no serlo para el niño

Los adultos acumulamos años de experiencia interpretando normas sociales y contextos.

Sabemos que nuestro comportamiento cambia según estemos en una biblioteca, un parque, una piscina o una consulta médica.

Los niños están aprendiendo todo eso.

Por eso podemos pedirles algo que consideramos evidente y sorprendernos cuando su interpretación es completamente diferente de la nuestra.

El cuento juega precisamente con esa distancia entre la mirada adulta y la infantil.

Mensajes más concretos

Una de las reflexiones que podemos extraer de ¡Pórtate bien! es la importancia de comunicar aquello que esperamos de una manera que el niño pueda comprender.

«Cuando lleguemos, puedes jugar, pero quédate donde podamos verte.»

«En la consulta vamos a esperar juntos hasta que nos llamen.»

«Estas cosas son de los abuelos, así que vamos a utilizarlas con cuidado.»

Cuanto más concreto es el mensaje, menos necesita el niño adivinar aquello que el adulto tiene en la cabeza.

Poner límites no está reñido con el respeto

Utilizar una comunicación respetuosa no significa eliminar los límites.

Los niños necesitan adultos que establezcan determinados marcos relacionados con seguridad, convivencia y cuidado.

La diferencia puede estar en cómo comunicamos esos límites.

Podemos indicar qué esperamos, explicar determinadas razones cuando sea posible y utilizar un lenguaje adaptado a su edad sin necesidad de recurrir continuamente a expresiones ambiguas.

El límite continúa existiendo, pero el niño dispone de más información para comprenderlo.

Ponernos en la piel de los más pequeños

Esta es una de las propuestas centrales del cuento.

Antes de interpretar una conducta únicamente desde nuestra perspectiva adulta, podemos intentar comprender qué información tenía el niño y cómo podía haber entendido la situación.

Esto no significa justificar cualquier comportamiento.

Significa reconocer que niños y adultos no siempre interpretamos las palabras, las normas y las situaciones de la misma manera.

Cambiar durante un momento el punto de vista puede ayudarnos a comunicarnos mejor.

Cuando el problema no es la conducta, sino el mensaje

Imaginemos que damos una instrucción que para nosotros resulta clarísima.

El niño hace algo completamente diferente.

Nuestra primera reacción puede ser pensar que no ha querido hacernos caso.

Pero existe otra posibilidad: quizá no había entendido lo mismo que nosotros queríamos decir.

Esta pequeña diferencia puede cambiar bastante nuestra forma de intervenir.

Antes de repetir una orden más fuerte podemos preguntarnos si necesitamos expresarla de otra manera.

Un cuento que también educa a los adultos

Aunque ¡Pórtate bien! es un libro infantil, parte de su interés está precisamente en aquello que puede provocar en quien lo lee en voz alta.

El niño disfruta de la historia y de la diferencia entre ambas perspectivas.

El adulto puede terminar reconociéndose en algunas de esas frases que utiliza automáticamente cada día.

Esto hace que la lectura compartida pueda convertirse también en una pequeña oportunidad para revisar nuestra manera de comunicarnos.

Las normas necesitan palabras que los niños comprendan

Convivir implica aprender límites, acuerdos y normas.

Pero para poder respetarlos primero necesitamos saber cuáles son.

Expresiones generales como «sé bueno», «compórtate» o «haz las cosas bien» pueden contener mucha información para un adulto y muy poca para un niño pequeño.

Podemos transformar esos mensajes en indicaciones más comprensibles y relacionadas con la situación concreta.

Así las normas dejan de ser únicamente expectativas adultas y pueden convertirse progresivamente en aprendizajes de convivencia.

¿Qué esperas realmente de mí?

Esta puede ser una buena pregunta para hacernos después de leer el cuento.

Cuando pedimos a un niño que se porte bien, ¿qué queremos realmente que haga?

Si somos capaces de responder con algo concreto, probablemente también podamos comunicárselo de una manera más clara.

Y si nos cuesta explicar qué significa exactamente «bien», quizá estemos esperando que el niño comprenda una norma que nosotros mismos todavía no hemos expresado.

Una lectura interesante para trabajar las normas de clase

El cuento también puede tener recorrido dentro del aula.

Puede servir como punto de partida para hablar sobre qué significan determinadas normas y convertir expresiones generales en comportamientos que los niños puedan comprender.

En lugar de quedarnos únicamente con «hay que portarse bien», podemos preguntar: ¿cómo queremos tratarnos?, ¿qué hacemos cuando alguien está hablando?, ¿cómo cuidamos los materiales?, ¿qué podemos hacer cuando necesitamos ayuda?

De esta manera, la lectura puede abrir una conversación sobre convivencia sin reducirla simplemente a obedecer.

Convivir no consiste solamente en obedecer

Esta distinción me parece especialmente importante.

El objetivo de establecer normas no debería ser conseguir niños que ejecuten automáticamente cualquier instrucción adulta.

Las normas de convivencia tienen sentido cuando ayudan a cuidarnos, respetar a otras personas, protegernos y compartir espacios.

Por eso comprender progresivamente para qué existe una norma puede ser tan importante como conocerla.

¡Pórtate bien! nos ofrece una oportunidad sencilla para comenzar esa conversación desde edades tempranas.

Menos «pórtate bien» y más comunicación

Quizá después de leer este cuento sigamos utilizando alguna vez la famosa frase.

Pero puede que también empecemos a detenernos un segundo antes de decirla.

¿Qué quiero pedir exactamente? ¿Puede entenderlo un niño de esta edad? ¿Estoy dando suficiente información? ¿Podría decirlo de una manera más concreta?

Preguntas pequeñas que pueden producir cambios importantes en la comunicación cotidiana.

Porque muchas veces los niños no necesitan que repitamos «¡pórtate bien!» más fuerte.

Necesitan que les expliquemos qué queremos decir con “bien”.

¿Por qué nos gusta?

  • Parte de una frase cotidiana que prácticamente todos los niños han escuchado.
  • Invita a observar las situaciones desde la perspectiva infantil.
  • Trabaja la importancia de utilizar mensajes claros, asertivos y respetuosos.
  • Permite reflexionar sobre cómo comunicamos los límites.
  • Ayuda a diferenciar entre establecer normas y exigir obediencia sin explicación.
  • Puede servir para hablar sobre convivencia desde edades tempranas.
  • Permite trabajar la diferencia entre las expectativas adultas y la comprensión infantil.
  • Puede utilizarse tanto en casa como en el aula.
  • Ofrece también una reflexión interesante para familias y educadores.
  • Puede servir como punto de partida para construir normas de clase más concretas y comprensibles.
  • Está escrito por Susana Peix e ilustrado por Julilustrador.
  • Su formato de cartón resulta adecuado para primeras edades.

Ficha técnica

Título: ¡Pórtate bien!
Autora: Susana Peix
Ilustrador: Julilustrador
Editorial: Carambuco
Colección: Calita
Idioma: Castellano
Páginas: 24
Encuadernación: Libro de cartón
Formato: 17,5 × 20 cm aprox.
Fecha de publicación: 8 de marzo de 2019
Edad recomendada: Primeras edades
EAN / ISBN: 9788417766023

Materias

  • Álbum ilustrado
  • Convivencia
  • Normas
  • Límites
  • Comunicación
  • Comunicación asertiva
  • Crianza respetuosa
  • Relación adulto-niño
  • Empatía
  • Educación Infantil

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